Tradicionalmente se asocia a América Latina como a una región caracterizada por un crecimiento económico insuficiente, altas tasas de desempleo, ocupación informal, baja productividad, pobreza, grandes disparidades en la distribución de los ingresos, graves problemas sociales como corrupción, delincuencia, violencia y un funcionamiento ineficiente de los gobiernos e instituciones.
Aunque los gobiernos latinoamericanos deben aumentar las inversiones en educación y capacitación laboral y propiciar el desarrollo de los sectores agrícolas, industriales, energéticos, financieros y servicios, orientándolos hacia los mercados internacionales. Esto constituirá el camino para incrementar el empleo, reactivar el crecimiento económico y disminuir la pobreza en América Latina y tal vez sus efectos serán visibles en la próxima década. Cabe destacar que la región todavía cuenta con un potencial alto de crecimiento y no debería sorprender que en algún momento, vuelva a expandirse a una tasa anual de 5%-6%. El modelo económico latinoamericano no está colapsado, más bien, estamos viviendo una transición histórica que puede conducir al despertar de América Latina…
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