Aleksay era una mujer con curvas hermosas, una belleza que te enloquecía y una voz tan dulce que si te pedía ir al infierno, lo harías sin pensarlo.
Un par de años atrás, en la flor de su juventud, su diario más preciado; aquel que contenía un montón de escenas sexuales candentes y fantasías que la hacían correrse en la soledad de su habitación, desapareció misteriosamente sin dejar rastro.
Su mejor amiga, Kelsy Bracamonte; una joven rubia, de curvas sutiles, alocada, pervertida y dispuesta a hacerla cumplir cada una de sus fantasías, fue el detonante para que todo el caos se desatara.
El hombre que esa joven deseaba, era nada más y nada menos que el padre de su mejor amiga y fiel amigo de sus propios padres. Un hombre sumamente prohibido ante sus ojos, o al menos, eso era lo que siempre se repetía.
¿Qué podría salir mal si tu mejor amiga era tu mayor cómplice?
Las fantasías se adueñaron de su cuerpo, convirtiéndose en la chica que desataría un mar de sensaciones únicas en aquel hombre que aunque rompería su corazón, sería más que su primer amor.
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