Esta es una historia de espejismos, de lo que parecer ser pero no es. De las máscaras que nos ponemos con indistintas intensiones. Un grupo de personas y sus circunstancias en tierras y tiempos lejanos o aquí, en mi misma calle. Todos con existencias llenas de secretos guardados con talento tras sonrisas en rostros afables. Gente bondadosa sometida a pruebas de gran dureza, forzada a tomar decisiones contra su voluntad y ajustarse una máscara con la cual llevar adelante sus vidas. Por eso les hablaré de Yulke, a quien muchos conocemos de vista y hemos comentado las maravillas que hace por Navidad. Solo por esas fechas es que nos damos cuenta de él, ahí sí. De resto, de enero a octubre no tenemos ni idea sobre que hace, piensa o siquiera donde se esconde. Desde la primera vez que capté los pensamientos de Yulke, vislumbré algo maravilloso. Pasé mucho tiempo conectándome con los pensamientos de las personas involucradas en este relato, no fue sencillo unir tanto retazo para que al final todo tuviera sentido; inclusive, aún no puedo comprender como obtuve gran parte de la información. Creo que tal vez, la respuesta a mis dudas sea que es tiempo de hacerle honor y sacarlo de ese anonimato.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0