William Tilman es catalogado como el rey de todas las fantasías eróticas de las mujeres. A sus 19 años es capaz de robar suspiros y orgasmos con solo pasar junto a una chica. Su caminar elegante como el de un leopardo acechando a una presa nunca le falla. Consigue a la víctima deseada y esta al verle sonreír ya tiene sus bragas por los tobillos. Pero todo rey tiene una reina. Y en este caso es Erika Smith. Joven, preciosa y pervertida. ¿Qué más podía pedir Will? Aunque entre ellos mantiene un pacto, nada de sentimientos, solo sexo, pasión y deseo.
Todas las chicas darían lo que fuese por ocupar el sitio de Erika y no solo ser su pasatiempo un día, sino todos los días que él deseara. Pero siempre hay una que es la excepción. La difícil, la que se hace de rogar. Y en esta historia será Annie Bellamy. Tímida pero sexy. Estudiosa, disciplinada pero también con su punto de rebeldía como cualquier joven a sus 17 años.
Cuando William se entera de ello, aparte de tener su orgullo herido, se verá cada vez más obsesionado por conseguir, más que su corazón, un buen polvo de esa joven que no le hace caso alguno.
Llegará a tal punto esa obsesión, que podría pasar a ser algo más. ¿Amor quizás? No que va, él no se enamora. Él es de tener sólo sexo con las chicas.
¿Conseguirá tener su propósito con ella, o antes le robará su corazón? ¿Y en qué posición quedará la desolada y rencorosa Erika?
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