¿Te imaginas que tú o tu mejor amiga fuerais víctimas o testigos de bullying?
¿Qué harías?
¿Ibas a dejar que las peores acosadoras del instituto se fueran de rositas?
¿Y si tuvieras que vértelas con el guay de tu clase por un problema, un problemón gordo, con dinero de por medio?
¡Y no digamos nada si hablamos de una desaparición!
Violeta, protagonista de este relato, no se queda mirando a ver qué pasa.
Se mete hasta las cejas. Pero no lo hace sola. Cuenta, en primer lugar, con su amiga Gemma. Juntas son capaces de enfrentarse a cualquier situación y lo hacen, ¡vaya que sí lo hacen!
Más adelante, se unirá Mario, recién llegado de Perú, atento, inteligente y como dice Violeta “todo legal, sin engaños”. Con él no solo formará un tándem indestructible, sino que algo especial, unas emociones nuevas les unirán de un modo que solo ellos entienden.
En estas páginas comparten no solo sus aventuras, sino también lo que sienten y cómo ven el mundo. Lo hacen con telones de fondo y formas de ser muy diferentes, demostrándonos que la auténtica amistad no entiende de barreras.
A través de sus peripecias, de su inquebrantable lealtad y de su libertad para no encorsetarse nos hacen vivir situaciones insólitas y nos muestran la belleza y la emoción de crecer, de hacerse mayor y de descubrirse a uno mismo.
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