En noches como esta he llegado a preguntarme si mi existencia ha merecido la pena: las consecuencias de la guerra, el hambre y la represión… aquellos años de silencios impuestos marcaron para siempre mi destino y el de mi familia. Mi mujer falleció, víctima de una dictadura que aniquiló sus fuerzas, postrada en la ventana, a la espera de que yo regresara, cada atardecer, sano y salvo a casa. Mi hijo, incansable e inquieto, pronto se alejó de mí: según decía, con el vigor que da la juventud, su v
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