Es tradición poner pendientes en las orejas a una niña recién nacida. Incluso antes se ponían en el mismo hospital. Pero yo, embarazada, decidí que no lo haría: no pondría pendientes a mi hija.
Antes de explicar los motivos por los cuales tomé esa decisión (y la que creo que cada vez más personas comparten), quiero decir que respeto completamente a las madres que deciden ponerlos. Estoy convencidísima de que lo hacen porque creen sinceramente que es el mejor momento, porque piensan que no les v
Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0