Es mi mundo. Tronar de cilindros, tangas y minifaldas, pupilas dilatadas que destellan cristales. Es noche de polígono, de alcohol y sexo apresurado que calienta motores para las carreras ilegales. Soy Mercurio, dios del asfalto. Vanessa me pone a mil y necesito echarlo todo en la pista. Neón que anuncia adrenalina en la línea de salida. Cae el pañuelo y chirría la goma, deslumbran chispas mis tubos de escape.
Pan comido, primera trazada en cabeza. Odín no podrá pasarme, lo sabe. Me permito el
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