Mar de los Espejos
Este amanecer me provoca
su paz, me siega.
¡Y siento mi sangre loca,
tanto, que mi niña se ciega!.
En este viaje del año,
mi pasión navega,
en la barca de una ola,
donde no hay engaño, ni quimera.
Toco el mástil del dorado
y él, osadamente, mi piel roza,
¡y la brisa marina,
que mi piel airea!,
En este Mar de los Espejos
las asperezas se van lejos,
al fondo del mar...
donde mi vista, no llega.
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