El título del poemario proviene de la respuesta de Cristina Peri-Rossi a la siempre complicada pregunta que inevitablemente todo escritor debe responder. Ella habla del “breve tránsito”, es decir la vida, como ese paso por la existencia humana -fugaz, perecedera, impermanente- y de la necesidad de fijar cada momento, antes de que desaparezca, en “en la piedra, en la página o en el color”, antes de que el olvido o la amnesia lo borre de la Tierra.
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