¡Corre! Mierda... ¡Corre!
Tus pasos lentos bajo sus pasos largos, en la piedra de gris hiedra, tullidos yerran frente al retrato, mortal siempre, de tan atroz fuerza.
Sobre ti, la sombra... ¡Bloquea!
Maldito es portador del gigante báculo, a beber sangre atado. Y sin hallar descanso, reparte: silenciosa paz para el infausto.
¡Vuela, pajarito, vuela!
¿La gris nubosidad dorada morirá? Su aterrador afán busca anublar. Tu añeja espada, su mazo de cráneos al azar...
Él ataca, tú: ¡Rueda!
Su cu
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