No queda nada para diciembre y con él los clásicos Navideños. Y es que no recuerdo ninguna navidad sin el típico Calendario de Adviento lleno de chocolatitos que al final me comía del tirón el día que me acordaba.
Así que he decidido plantear un calendario diferente. Darle una vuelta y un poquito de emoción. Generar un juego, un punto de unión familiar, un aliciente para los más peques. Y es que en este calendario de adviento no hay chocolate ni chuches. Hay mensajes de cariño, notas, prueb
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