I
Tres veces, tres —la de la “calidez”, la de la “placidez” y la del “provecho”—, me he acercado al bello huerto que Landero ha compuesto evocando las palabras que Ralph Waldo Emerson anotó en su ensayo Confianza en uno mismo (1841). Dicen así:
«Hay un momento en la formación de todo hombre en que se llega al convencimiento de que la envidia es ignorancia, y la imitación un suicidio; que un hombre debe tomarse a sí mismo como la porción que le ha tocado en suerte, para bien y para mal; que, au
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