Mencionar a la propiedad intelectual es hacer referencia a un tema amplio, complejo, abstracto y difuso. Aunque esta noción debería abarcar al “bootlegging” (versiones ilícitas o adulteración parcial de productos originales) y al problema de las importaciones paralelas (realizadas fuera de los canales oficiales de comercialización), la misma se enfoca en dos vertientes, de acuerdo a los criterios de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI):
1. Los derechos de autor: artistas, escritores, productores, compañías de radiodifusión, editoriales, estudios cinematográficos, etc.
2. La propiedad industrial: dibujos, imágenes, inventos, marcas, modelos, nombres, obras artísticas y literarias, patentes, planos, símbolos, etc.
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