Eddy era un niño triste, retraído, demasiado apagado para su edad, nada atraía su atención, ni los amigos, ni los videojuegos, ni los deportes, ni los parques de diversiones, ni las películas. Su madre había intentado de todo para animarlo, incluso con juegos de mesa, dominó, monopolio, ajedrez, pero nada le interesaba, solo quería estar tranquilo, recluido en su habitación, a veces tomaba algún libro, pero apenas lograba concentrarse en la lectura.
Aparentemente, sufría de depresión, era l
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