Las historias de Moebius me trastornaron desde chaval, desde que cayeron en mis manos los primeros números de Metal Hurlant a finales de los '70, o sus réplicas españolas tipo Totem o los Cimoc, 1984,... de los '80. Me evocaban lugares imposibles hasta días después de haber leído alguna de las historias que propició Jean Griraud y sus colegas. Y sobre todo me creaban un ansia irreprimible por sacudirme de la cabeza esos lugares a golpe de lápiz, pastel y pincel.
No me gusta hacer públicos este t
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