Año y medio de mi vida
que he tirado por la borda.
Año y medio de mi vida.
Año y medio que me sobra
para completar mi vida,
para completar mi historia.
Mi vida ya está partida,
ya no alcanzará la gloria.
Año y medio que he perdido
con una mujer hermosa
que mis ojos ha invertido:
ahora la veo odiosa;
odiosa por sus mentiras,
odiosa por sus engaños,
y su mente siempre gira
procurando hacerme daño.
¡Yo que tanto la he querido
con mi cuerpo y con mi mente!
Ahora me veo dolido.
Ahora me veo ausente.
¡Yo que tanto la he soñado
como mi futura esposa!
Ahora, o estoy errado
o ella es fría y orgullosa.
¿Cuántos hombres conquistaste
con tu peculiar encanto?
¿Y a cuántos de ellos amaste?
Ahora no me importa tanto.
No es bueno jugar con fuego
pues pronto o tarde te quemas.
Tú estás quemada por dentro
y estás quemada por fuera.
Ya no te quiero, chavala.
Ya no te quiero, ¡persona!
Ya no te quiero, zagala.
Ya no te quiero, ¡pendona!
No necesito tus besos
ni necesito tus risas.
Demuestras no tener sesos.
Quieres vivir muy deprisa.
Si aún no te has estrellado
muy pronto te estrellarás,
tu risa habrá caducado
y, tal vez, tú llorarás.
Hueles a podrido, nena.
Tu cuerpo es putrefacción.
Ya no tienes sangre apenas.
Ya no tienes salvación.
José Ramón Félix de la Rosa
1989
©
Todos los derechos reservados
All rights reserved