Verdaderamente Dios pudo haberme despreciado, reprochado, rechazado, cuestionado y juzgado por muchas de mis cosas en la vida, que quienes me conocen saben cuáles son, que a veces son consideradas y se creen que están mal, pero no es así, hay cosas de las cuales solamente se tiene un concepto, la mayor parte del tiempo, errado, principalmente por “cultura”, pero sabiendo que Dios pudo haber reprochado muchas de aquéllas, lo único que me generó tanto miedo y tanto caos fue haberle olvidado, fue haberlo echado a la distancia y haberme hecho creer a mí mismo que Él no existía, y haber querido usurpar Su poder, atribuyéndomelo a mí mismo, denominándome muchas veces Dios, creyéndome como Dios. Y aquí estoy, aunque blasfemo, redimido y perdonado por su amor, y aunque soy Salvo por su gracia y su obra redentora, sé que no tendré el mismo beneficio en la vida eterna como el que pueda llegar a tener aquella persona que nunca ha olvidado a Dios. Si ciertamente ahora Su poder y Su grandeza es manifiesta en alguien que ha dispuesto su corazón, cuánto más en otros que no han retado a ira a Dios. Y si bien es cierto que la recompensa no es por obras, el apóstol Pedro dice: "...Muéstrame tu fe sin las obras y yo te mostraré mi fe por mis obras." Santiago 2:18.
All rights reserved