Un chico es acosado en su día a día por un monstruo y ojos que lo persiguen a donde vaya. ¿Pedir la cuenta? ¿Preguntar por un precio? ¿Contestar una llamada telefónica? ¡Ni de broma! Cada que lo intenta el monstruo aparece y a donde voltea mil ojos lo observan fijamente. Lo llaman “tímido” y “exagerado” pero en realidad es miedo, es irracional, es el único que lo ve, pero aun así... es aterrador; y mientras más asustado está, más grande se vuelven aquellas visiones. Cansado del monstruo decide enfrentarlo ¡Y por fin caminar hacia el!... le dice a la mesera que le dió la comida incorrecta; Y para su sorpresa ¡el enorme monstruo se volvió más pequeño y los ojos se fueron!. Contestar el teléfono y hablar con extraños poco a poco empezó a ser más fácil, quizá el monstruo siga ahí y a veces vuelven los ojos... pero el monstruo ya es de un tamaño menos aterrador.
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