Las palabras son muy poderosas. Algunas nos animan y otras nos hunden. Algunas nos abren puertas y otras las cierran. Los insultos nos estropean la vida. Las plabras amables son la llave al paraiso, pero cuidado cómo se usan, porque las palabras amables, para que surtan efecto, además de ser bonitas tienen que ser verdaderas. En el cuento, gracias a hadas y dragones, dos niños aprenden esta importante lección que nunca olvidarán.
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