Conversación con el poema de Luís García Montero
Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
agradece tu vida a mis fantasmas,
a la pasión que pongo en cada verso
por recordar el aire que respiras,
la ropa que te pones y me quitas,
los taxis en que viajas cada noche,
sirena y corazón de los taxistas,
las copas que compartes por los bares
con las gentes que viven en sus barras. (*)
Tú haces que
no me pierda.
Léeme
y recuerda:
puedo hacer paraíso esta ciudad
si me traes la realidad
para que muerda
Recuerda que yo espero al otro lado
de los tranvías cuando llegas tarde,
que, centinela incómodo, el teléfono
se convierte en un huésped sin noticias,
que hay un rumor vacío de ascensores
querellándose solos, convocando
mientras suben o bajan tu nostalgia. (*)
Y mitad por mitad
tu sueño y mi verdad
se contrapesan
sobre alas de papel
que al centro de tu piel
regresan.
Recuerda que mi reino son las dudas
de esta ciudad con prisa solamente,
y que la libertad, cisne terrible,
no es el ave nocturna de los sueños,
sí la complicidad, su mantenerse
herida por el sable que nos hace
sabemos personajes literarios,
mentiras de verdad, verdades de mentira. (*)
Te dirán
que no es cierta
esta voz que anda alerta
junto a ti, que los sueños, sueños son
que no ayuda a la razón
soñar despierta.
Recuerda que yo existo porque existe este libro,
que puedo suicidarnos con romper una página (*)
Pero intenta volver
la página y creerte alguna pista
yo la puedo romper
y también puede ser
que exista.
Poema Javier Pelayo (en diálogo con Recuerda que tú existes de Luís García Montero -(*)-)
21 de octubre de 2018
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