Cuando iba al colegio , las niñas de mi edad aspiraban a casarse y ser madres en un futuro.
Yo aspiraba a tener un perro y un caballo. Por eso, el día que Kira entró en mi vida, fui la persona más feliz sobre la tierra. Puede parecer que exagero, pero para mí era como tener un bebé. Sentí esa felicidad de la que hablan las madres cuando abrazan por primera vez a su hijo. Y es que yo no me veía en un futuro rodeada de niños, yo me veía rodeada de animales.
Kira. Desde antes de tenerla ya sabía su
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