Manuel está nervioso, vestido para la ocasión. Es el día de su boda. Se encuentra en una habitación de la finca donde ocurrirá el evento. Los invitados están esperando. Entre las manos tiene un dispositivo electrónico. Un moderno aparato que le dará el resultado en pocos minutos. Está hecho un lío, en uno de los momentos más importantes de su vida.
Los últimos meses han sido una locura: el diagnóstico del tumor, los días de desenfreno pensando que había que vivir el momento sin mirar atrás, la petición de mano de su novia Noelia...
Pero todo ha cobrado un sentido diferente desde hace unos días. Una conocida le ha dicho que tiene el VIH y que él debería hacerse la prueba. Se ha comprado un dispositivo y con una simple gota de sangre puede darle el resultado en 10 minutos. Solo se lo ha contado a Sara, su amiga del alma, su confidente.
De pronto, alguien llama a la puerta de la habitación. Es Carlos, su compañero de facultad. Con él ha vivido de todo. Los dos hicieron un gran equipo, también con Noelia. Parecían un trío inseparable. Que esté Carlos al otro lado de la puerta es de lo más oportuno. Le vendrá bien hablar con él para aclararse.
Manuel está a pocos minutos de conocer su destino. Solo tiene que ver el resultado de la prueba.
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