Si se han criado ustedes en España (o incluso si no), es más que probable que una de sus primeros contactos con el mundo del cómic fuese a través de un Mortadelo o un Zipi y Zape, tebeos editados por la mítica Bruguera.
Lo que tal vez desconozcan es que los dibujantes estaban sometidos a un contrato leonino que les obligaba a ceder los derechos de autor sobre sus creaciones a la editorial. Por eso, en 1957, Escobar, Penyarroya, Conti, Cifré y Giner deciden abandonar Bruguera y fundar su propia r
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