Decía mi abuelo: "quien con navajas juega, termina por cortarse". ¡Qué jodio mi yayo!
Se me habían terminado las maquinillas de afeitar desechables, tenía una comunión el fin de semana, y no me veía el pito de grande y descuidado que tenia el matojo. Como la celebración era en Valencia, la pintaban calva para ir a mojarse el culete en la Malvarosa, y claro, ¡había que hacer poda de bajos! Como decía, ante la ausencia de maquinillas desechables con las cuchillas afiladas, cogí una que me regaló m
All rights reserved