Fue en el verano del 2006 cuando los caminos de Tabasco comenzaron a llenarse de cadáveres. Aparecían a la vera de las carreteras y en las brechas de terracería, con las manos atadas a la espalda, amordazados, los ojos vendados o la cabeza enrollada con cinta canela. Todos tenían huellas de tortura, moretones dejados por las palizas, miembros amputados y agujeros de bala en el cuerpo. Y el llamado “Tiro de gracia”, en la frente o en la nuca. Después vinieron los decapitados. Para sus verdugos, era una forma de decir: aquí estamos. Ahora nosotros somos los que mandamos en estas tierras. Siguieron las matanzas de policías; agentes de calle, mandos medios y comandantes caían como moscas bajo el poder irrebatible del armamento enemigo. Pero la mayoría de ellos no eran asesinados como buenos elementos en pleno cumplimiento de su deber, sino por haberle jugado chueco a su otro jefe: el narco.
La siguiente es una recopilación de estas historias, recabadas por el autor durante su estancia como jefe de redacción del periódico Tabasco HOY, el diario más importante del Sureste mexicano. Por su crudeza, parecen relatos, capítulos de una novela sangrienta de violencia y muerte; no lo son. Se trata del nonfiction más puro y duro. Remembranzas de los inicios de una época de caos que por desgracia, aún no se ha terminado. La memoria viva de los que fueron testigos, víctimas y espectadores impávidos de estas masacres. Voz, tinta y sangre de los periodistas que en su momento teclearon las notas que nutren estas páginas. De todos ellos es este libro.
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