Érase una vez un maravilloso violinista que era conocido por su gran talento musical. Noche tras noche dejaba boquiabiertos a todos aquellos que asistían a sus extraordinarios conciertos.
El violinista era un tipo extravagante que destacaba por su espectacular virtuosismo sobre el escenario. Hasta tal punto que muchos pensaban que era imposible tocar tan bien sin haber realizado algún tipo de pacto diabólico y entre el público empezó a circular la leyenda que afirmaba que el instrumento del vi
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