SOLO UNA NOCHE JUNTO A ÉL.
En el contexto de una noche fortuita, abrazada al recuerdo perenne de sus labios húmedos, la mirada perdida en un punto inexacto de aquella mesa donde un caballero de investidura elegante me vigila. Con una copa en la mano y mil recuerdos bailoteando en la mente, un toque de vino rosado en mis labios, la ansiedad a medio vivir en las venas y en la piel. Un zapato de tacón hostiga con agudo golpeteo en el piso, haciendo eco en el muslo que escapa por la abertura de una falda negra como la noche, cruza el horizonte destapando la seducción que se esconde sigilosa y cauta bajo la mesa de aquel lugar acogedor.
Lentas pasan las horas del reloj que parece burlón verdugo riendo a carcajadas por su ausencia, y esa puerta que castiga con vehemencia por querer verlo aparecer tras ese estrecho pasillo de la cruda verdad. En un instante sin espera las miradas como imanes se atraen al mismo centro donde me percato de aquellos ojos que parecen luceros y evadiendo el hecho; intento ignorar (aunque no puedo negar que su mirada me atrapa). Él, enfatiza la mirada y con un guiño inseguro de arrancarme una sonrisa forcejea con su coqueteo y mi arrogancia; deja que fluya un suspiro callado que lo delata y logra arrancar de mis pensamientos al hombre que espero en esta mesa olvidada.
La copa ya vacía yace en la mesa aburrida y decepcionada, la silla donde debería estar el amado de mi alma aún se encuentra helada por el frío nocturnal, los pasos certeros y cercanos de ese hombre vigilante acechan anunciándose con un exquisito perfume varonil y amaderado con un toque de tabaco y menta, imagino en este instante el sabor de mi delicado vino mezclado con el sabor de su boca y su fragancia, omitiendo en la memoria el recuerdo de otra boca que cansada de esperar nunca por la puerta aparecerá. Una mano pulcra toma la botella vertiendo un poco de vino en la copa que ya acompañada por otra copa me pide que lo invite a sentar en esa silla abrazada por el olvido, entre titubeos y miradas él esboza una sonrisa atrayente que inevitablemente me obliga a invitarlo a la mesa.
La charla se hace corta en las horas que pasan y del reloj y la puerta por completo me olvido, su fragancia, sonrisa, esos ojos almendrados, aquellas manos perfectas hacen que la imaginación y el deseo se apoderen de mí. La botella termina con la última gota de licor en su copa y sin preámbulo dice -vámonos de aquí-, toma mi abrigo cubriendo mi espalda del frío y con su saco al hombro sujeta mi mano para salir desapercibidos de ese lugar, cosa difícil de lograr.
El camino es largo y tendencioso, mi corazón agitado al compás de su charla y yo no dejo de extasiarme en su mirada que arrebata mis instintos pasionales. Llegamos a un apartamento, bastante sobrio para ser de un hombre soltero, pero con un gusto extraordinario pues denotaba la elegancia que él mismo portaba en su persona. Los nervios se apoderan de los dos, él, sentado en una esquina del sofá y yo casi con un pie a la salida pues temo se cumpla lo que deseo, no hay mucho que pensar pues en un acto instintivo su boca atrapa la mía y ese beso sumamente
deseado con olor a menta y vino me envuelve en su olor a tabaco con perfume amaderado llevándome a una gloria que jamás imaginé, inmersos en el exquisito morbo acumulado por la aventura de esta noche que nunca olvidaré, nos dejamos arrastrar por la excitación y el calor de nuestros cuerpos, haciéndonos caer en una pasión inaudita; inesperada pero por ambos fantaseada, somos amantes furtivos de nuestros anhelos y poseyéndonos con ansiedad abrasadora nos empeñamos en que esas sábanas blancas de lino perfectamente planchadas terminen totalmente desechas y bañadas por el éxtasis de la pasión.
Después... No hay un después, sólo un aquí y un ahora, todo termina en un delicioso beso, sin afán y sin reproche de alguna parte, este pasaje de la vida quedará en el recuerdo de un momento fortuito donde nos hicimos amantes furtivos, dónde decidí olvidarme del pasado y entregarme con soberana locura a un hombre que conocí esa noche extraordinaria al cual empecé deseando su cuerpo con frenesí y terminé adorando su alma; al pasar sólo una noche junto a él.
Cristy Estrella (Scerak)
México 06-11-17
R.-1711074758566
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