Al término de nuestro anterior reportaje, dijimos que todavía nos aguardaban muchas sorpresas en Ochate y en la Ermita de Nuestra Señora de Burgondo. Podemos aseguraros que éstas no os defraudarán, lo que nos sucedió tanto en ese recóndito enclave, como a lo largo del sendero que nos condujo hasta ese lugar, nos sobrecogió a cada paso, sintiendo como el desasosiego y porque no decirlo hasta un poco de temor se iban adueñando del ambiente en más de una ocasión.
All rights reserved