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VIAJE DE REGRESO
02/16/2018
Segundos después, Gloria bajaba el vidrio de la puerta izquierda y estirando el brazo, dejaba el frágil girasol, a merced del viento. Uno a uno, se fueron perdiendo los pétalos con cada ráfaga, hasta quedar solo el fruto y las semillas, que a pesar de luchar y resistirse ante el viento, sucumbirían ante una fuerte ráfaga que silbó con bravura. — Mamá tenía razón… contigo he encontrado el amor, la persona en la que puedo confiar por el resto de mi vida —Goga me daba un beso en la mejilla. — Hace mucho había querido darte algo… no es tan significativo como el girasol, pero me trae un bonito recuerdo y por eso quiero que lo conserves —enseguida, sacaba del pequeño bolsillo del pantalón, una moneda. — ¿Es de colección? —dijo Gloria, que bromeó. Los dos reímos. — Es la moneda que me dieron de cambio, el día que charlamos en el café; ¿te acuerdas? —Gloria tomó la moneda, sonrió y acto seguido, la guardaba dentro la cajita. Nos miramos y nos dimos un beso. Tomados de la mano, llegábamos al aeropuerto. En la pantalla, indicaba que el vuelo estaba programado a la hora prevista. De inmediato hice el registro. Aún tenía un poco más de media hora, para compartir con Gloria, la señora Galilea y el pequeño Jonás, por lo que decidimos ir a la zona de restaurantes y disfrutar de un buen mate, mientras charlábamos y contábamos anécdotas. El tiempo pasó rápido y entre risas y una fugaz nostalgia, me despedía. Una hora más tarde, estaba abordando el vuelo.
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LA CAJITA DE CRISTAL
02/16/2018
Un fuerte aguacero se había desatado y el cielo rugía con estruendosos truenos. A lo lejos, se veían los rayos que iluminaban de manera esporádica, la grisácea mañana. Las calles estaban atiborradas de agua y el tránsito se hacía pesado. La gente permanecía en sus casas y los pocos intrépidos que se arriesgaban a salir, lo hacían con el pleno convencimiento de que si un auto no los bañaba, sus paraguas irían a parar al otro lado de la ciudad, por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Ese día, los locales comerciales, abrirían un poco más tarde de lo acostumbrado. Aquello, era lo que inquietaba a Gloria, que de pie junto a la ventana, bebiendo una taza caliente de mate, observaba con pesadumbre, el desarrollo de la tormenta. Sería la apertura de la librería y con el clima en su contra, su espíritu de librera se apagaba poco a poco. Después de unos minutos de estar contemplando las gotas que se deslizaban una tras otra, por el cristal de la ventana, Goga, se dejó caer en el sillón; bebió de la taza y suspiró. — Aún faltan muchas horas para la inauguración, mi amor… pronto escampará y verás que todo te sonreirá —dije, a la vez que me acercaba a Goga y le daba un beso en la frente. — El único que me sonríe eres tú —repuso, con una expresión de tristeza en su rostro—, y aunque eso me alegra… este maldito clima parece ensañarse conmigo. ¡Cómo odio la lluvia! —exclamó Gloria, que comenzó a llorar. — No tienes que ponerte así, mi amor —la abracé—. No puede llover todo el día. Todo saldrá bien. — No lo creo… Rodolfo me ha llamado y él también se muestra pesimista ante el cambio de clima. — Han recorrido un largo camino; han pasado por muchas circunstancias para hacer realidad este sueño… ¿y van a permitir que una tormenta los venza y les impida llevarlo a cabo? Si es necesario, contrataré docenas de camiones de bomberos para que bombeen el agua y les daré paraguas a todos para que puedan asistir. — Ay amor, tú siempre animándome. Está bien, esperaré… no puedo dejarme vencer por una estúpida tormenta.
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BUENOS DÍAS, SEÑOR MINISTRO
02/16/2018
Después de treinta minutos de cambios de corbata y de camisa, por fin estaba en camino. Gloria se había ofrecido a llevarme y por más que quise impedirlo, no pude conseguirlo, pues se empecinó en que así debía de ser. Durante el recorrido no dije ni una sola palabra; en mi mente solo existía una sola cosa: la calvicie y la cara regordeta del ministro. Había leído parte de su biografía y el presente de su actual carrera, no solo para entender a quién me iba a enfrentar, sino para saber qué decir, en caso de que el señor Benjamín, me hiciera alguna pregunta sorpresiva. Antes de salir del auto y cruzar la puerta de la sede del diario, la cara del ministro, se había convertido en un enorme monstruo anfibio. Tenía orejas enormes y un rostro baboso con una gran boca. Ahí permanecía, inmóvil y solo sacaba y metía su larga lengua, cuando veía una que otra mosca volando a su alrededor. Miraba disperso y no se preocupaba de ser entrevistado. Una risa interior me regocijó y enseguida, solté una tonta carcajada. Ojalá me topara con ese ministro anfibio, pensé. Todo sería mucho más fácil. Solo tendría que darle un par de moscas y fingir que hablaba con él. — Mi amor, ¿en qué piensas? —quiso saber Gloria, que escuchó mi risa tontarrona. — En sapos y moscas —dije y le dediqué una sonrisa. — Es un buen método para calmar los nervios —repuso ella, siguiéndome en mi irrisorio pensamiento—. Vendré por ti cuando termines… solo llámame. Te deseo un buen día. Cuando Gloria arrancó en el auto, quise salir corriendo; ya inventaría una buena excusa para justificar mi ausencia, pero cuando decidí dar media vuelta, me topé con Roi, que al igual que yo, se encontraba vestido de traje entero. — Hey Artur, ¿cómo amaneciste? ¿Estás listo para este, tu gran día? — Bueno, estoy aquí —dije, sin mucho entusiasmo. — El primer día siempre es así… ya verás que todo saldrá bien —Roi me tomó por el hombro y me condujo hasta el interior del diario, como cual padre lleva a su hijo, al primer día de escuela.
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Humíferos
01/14/2018
Humíferos Por Ellart
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VIDAS CRUZADAS (texto completo)
12/27/2017
La muerte del abuelo había dejado devastada a toda la familia Tinilos. Yo me negaba a abandonar la casa sin importar que el silencio fantasmal que la invadía me causara malos ratos. Tal vez, como decían muchos, el espíritu del abuelo aún permanecía aquí, después de ocho meses de su muerte. A pesar del sueño, no pude aguantar las ganas de ir al viejo cuarto del abuelo y admirar ese hermoso piano que cuando chico me enseñó a tocar. Ahí permanecía, intacto, inmaculado. Toqué unas cuantas teclas, pero el sueño que ya había invadido mi cuerpo por completo, me derrotó hasta el día siguiente cuando el sonido del teléfono me despertó. —Hola mamá —sabía que era ella. Solo la única hija que había asistido durante una semana a la sepultura de su padre, llamaba a la vieja casona—. ¿Cómo amaneciste hoy? ¿Has seguido las indicaciones del médico? —Le dije de inmediato, pues era frecuente que se desentendiera de su enfermedad. —No te preocupes por mí —dijo mamá. Su voz se escuchaba ya un poco mejor, pero todavía mostraba los signos de una mujer que había aguantado el embate de varias sesiones de quimioterapia durante un año. A través de la bocina también pude escuchar las voces de los presentadores de aquel tonto programa que mamá veía todas las mañanas, por lo que enseguida supe que estaba un poco retrasado, pero con el tiempo suficiente para no perder la ruta del tren. ―Recuerda tomarte los medicamentos, ¿lo prometes? —Sí, sí… ya entendí. —Me respondió como siempre lo hacía, sin una pizca de preocupación. Era en verdad difícil hacer que mamá tomara enserio su enfermedad—. A propósito de recuerdos. —Mamá sabía muy bien como evadir un tema a la perfección—. ¿A qué hora tienes la presentación en el teatro? —A las 9: 30. —Ok, cuídate hijo. —Ella comprendió que se me había hecho tarde, siempre lo hacía. —Te quiero. —Me despedí.
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COPOS DE NIEVE Y MUCHA DIVERSIÓN
12/27/2017
Recién empezaba a nevar, y el sol apenas asomaba por encima de los cerros blanquecinos. Los copos de nieve, se amontaban poco a poco en el alfeizar de la ventana y ya muchos de los turistas, comenzaban a salir a las calles. Gloria y yo, abrigados de los pies a la cabeza, mirábamos desde la terraza de nuestra cabaña, mientras disfrutábamos de un chocolate caliente; ya habíamos desayunado y estábamos listos para un nuevo día de diversión. El transporte dispuesto por la agencia y el cual nos llevaría al campamento de deportes, esquí y nieve, llegaría en solo quince minutos. El lugar, famoso por ser uno de los sitios más visitados para practicar snowboard y montar en trineo, quedaba a escasos cinco kilómetros del centro del pueblo. Antes de tomarnos el último sorbo de chocolate, nos sentamos cerca de la chimenea a disfrutar del ambiente cálido de la sala. Gloria quedó dormida sobre mi regazo, hasta que una llamada a la puerta, la hizo despertar; era uno de los agentes de la agencia que nos anunciaba la llegada del transporte. Cuando salimos, una pequeña fila organizada, esperaba la orden para entrar en el microbús. En total, éramos unas diez personas. Después de pasar revista, el conductor, que se identificó con el nombre de Damián, se ponía en marcha. A petición de todos, Damián prendía la calefacción, pues la temperatura en solo unos pocos minutos, parecía haber descendido de manera vertiginosa. Durante el recorrido, Damián nos explicó cuáles eran las atracciones del campamento, una corta reseña del cerro donde se ubicada y por supuesto, algunas indicaciones generales. Diez minutos después, subíamos una pendiente que a medida que ganaba en altura, dejaba al descubierto parte de la belleza del pueblo. Damián, hizo retumbar la “máquina”, no solo para ganarle la partida a la elevación, sino para demostrar el poderío de su carro y con una sonrisa, exclamó: — Por eso me encantan estos “micros”, son todo potencia… lo que se necesita en estas situaciones. Justo antes de llegar al campamento, Damián hizo una parada en el único mirador que quedaba en el recorrido; aprovecharíamos para calentarnos con una bebida caliente, sacarnos un par de fotos y grabar un breve video, muy a pesar de que Gloria, era poco amante de la tecnología y solo había accedido, ante mi deseo de retratar tan magnifico momento. Al colocarnos de nuevo en marcha, Damián hizo detonar por segunda ocasión, el motor de su carro y sonando dos veces el pito del microbús, se despedía del propietario del café. Luego de dos giros, llegábamos por fin, a la entrada del campamento. Un letrero tallado en madera, con una figura haciendo una acrobacia sobre una tabla, nos daba la bienvenida.
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AL PIE DE LA CHIMENEA
12/27/2017
Mientras Gloria se hallaba entretenida en su habitación, Abril y yo, decidimos poner en marcha nuestro plan; sin importar que Goga más tarde, preguntara por nuestra ausencia. Antes de salir, Ita borró todo registro de las páginas de agencias de viajes que habíamos estado mirando en el computador y aun, las revistas que nos sirvieron para preparar el viaje, las llevó consigo, para luego, echarlas a la basura. Nos habíamos decidido por una agencia en especial, que aunque se ofrecían a brindar la información en el domicilio, preferimos por obvias razones, acercarnos a sus instalaciones. Tomamos el subterráneo y luego de treinta y cinco minutos de recorrido, llegábamos a un edificio de siete pisos, cuya fachada era toda de cristal y en la parte superior, colgaba el letrero que la distinguía. Nos registramos en la recepción y una persona que se identificó con el nombre de Patricia, nos daba la bienvenida. — Es un gusto poder atenderlos chicos… espero que aquí encuentren el viaje perfecto —Patricia nos sonrió—. Acompáñenme a la oficina —añadió. Subimos en el ascensor hasta el piso quinto, donde Patricia con una llamada, solicitó la presencia de alguien; enseguida, una mujer, nos ofrecía mate caliente, café, refrescos y algunos bocadillos. Luego de la atención, nos hizo pasar hasta su oficina. De inmediato, encendió un televisor y comenzó a rodar un video publicitario de la agencia. — Y bien chicos, ahora sí… estamos aquí, cuéntenme con más detalles qué es lo que necesitan con exactitud. — Yo quería las montañas, cataratas, bosques y que todo alrededor fuera solo naturaleza… pero… pero, este señor aquí presente, se decantó por un ambiente más frío. — Bueno, no he sido yo con exactitud, aunque no niego que me agrada más la idea de estar frente a una chimenea con una taza de chocolate, que estar en las cataratas, pero ya te dije que le pregunté a Gloria y ella fue la que hizo la elección. — ¿Hay una tercera persona en este viaje? —quiso saber Patricia, que nos miró con demasía curiosidad. — En realidad solo son dos, señorita —replicó Abril—. Mi amiga y Artur, este chico que está justo al lado mío. — ¿Puedo saber cuál es el propósito del viaje? Bueno… si van en plan de amigos, o son pareja… o solo para practicar algunos deportes; a conocer quizás el pueblo o solo a echar un vistazo a la catedral que corona el cerro. — Quisiera un poco de todo eso —dije—, a excepción claro, del plan de amigos… Gloria es mi novia. — Ya veo —replicó Patricia con una sonrisa—. Tengo justo lo que necesitas —y de inmediato, nos facilitó dos folletos que explicaban de forma general, el plan.
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VILLA CIPRÉS
12/23/2017
El Cadillac estaba parqueado justo en el frente del edificio con toda la familia Bianchi Sosa, a excepción de Gloria que aún se encontraba en el apartamento con Abril; parqueados detrás, estábamos Lucas y yo. Lucas, que ya empezaba a desesperarse, hizo sonar varias veces el pito del auto y solo a la cuarta vez, Gloria se asomó por el gran ventanal, para pedir que la esperaran un rato más. Decidí salir del auto y aprovechando que el puesto de cabinas telefónicas ofrecía servicio de cafetería, fui a comprarme algo de comer, no sin antes, pasar por el auto de la familia para ver si se les ofrecía alguna cosa. El pequeño Jonás y la señora Galilea, fueron los únicos que se decidieron ante mi ofrecimiento. Supuse que Lucas, querría tomarse un café. Conté con el tiempo suficiente no solo para comerme una galleta y tomar una gaseosa, sino que además, aprovecharía para llamar a Ana y saludar a mamá. Después de media hora más de espera, Goga e Ita, por fin salían. — ¿Pero qué estaban haciendo, por Dios? —exclamó la señora Galilea. — Vamos mi amor, son mujeres… ¿acaso no te acuerdas que tú también te demorabas eternidades? —replicó el señor Benjamín. — Tienes razón, pero quedaba regia —todos reímos—; pero estas chicas están igual que cuando llegamos. — Ita se ha probado además de la ropa que se compró, un montón de vestidos más —dijo Gloria. — Pero que chica… —dijo la señora Galilea. — Pero he quedado bien, ¿no creen? —dijo Abril, con una sonrisa. — Ya es tarde —dijo el señor Benjamín y todos, nos pusimos en movimiento. Ya dentro del auto, Ita explicaba que su demora también había sido con intención, pues sin ella, sabía que su mamá a pesar de tener como preferida a su hermana Isabella, no dejaría dar por finalizado el evento, muy a pesar de que esto hubiese deleitado a la mayor de las hermanas Russo. Después de una hora y media de recorrido y de haber salido de la ciudad, llegábamos a un hermoso conjunto residencial, cuyo nombre, colgaba en un letrero hecho en madera: Villa Ciprés. El encargado de la entrada nos daba la bienvenida y se ofrecía a llevar los autos a un lugar dispuesto para ello, pues los caminos que conducían hacía las casas, estaban siendo reparados. La caminata de quince minutos hacía la residencia de los papás de Ita, había valido la pena, pues tendríamos el placer de recorrer hermosos senderos que se hallaban rodeados de estanques y hasta admirar, un enorme lago que albergaba patos, gansos y peces multicolores; también, tendríamos la oportunidad de observar un bonito jardín que era coronado con una enorme fuente en todo su centro. A lo lejos, se veía un campo de golf y las zonas comunitarias que estaban constituidas de canchas de futbol, básquet, tenis y hasta una cancha para practicar polo. Al final del último sendero, estaba ubicada la casa de nuestro destino. Una vivienda de dos plantas, con un estilo colonial. La madre de Ita, nos recibió, acompañada de dos alegres y enormes dogos alemanes, que enseguida, corrieron a saludar a Abril.
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GALLETAS Y CHISPAS DE CHOCOLATE
11/23/2017
— Abril, ¿ya sabes que tu hermanita Isabella se casará dentro de dos meses? —Ita, que comía crispetas y disfrutaba de una película animada, saltó del sillón y dejando caer el recipiente lleno de palomitas, corrió hacia donde Gloria. — ¿Goga, júrame que eso no es cierto? —exclamó Abril, todavía impávida. — Pues… eso es lo que dicen estas invitaciones —replicó Gloria, que le mostró a su amiga, dos sobres de color rosa, rodeados de un cintillo del mismo color. — ¿Al menos tuvo la decencia de invitarme? —quiso saber, Abril. — Uno dice tu nombre —en ese momento, Abril se abalanzó hacia donde Gloria y con un rápido movimiento, le quitó los dos sobres. La invitación, no solo daba cuenta del futuro matrimonio, sino que además, las hacía participe a las dos, de un asado que se llevaría a cabo para formalizar el compromiso. Abril, que meditó un rato sobre una de las sillas del comedor, como buscando respuesta a lo que parecía ser una noticia sorpresiva, se levantó y dijo: — ¿Pero cómo lo hizo? ¿Tan pronto? ¡Es imposible! —yo, que aún no entendía nada, miré a Gloria, tratando de inquirir una respuesta. — Pero tiene el derecho a casarse —dijo Gloria. — Sí, lo tiene… ¡pero lo que no tiene… es el derecho de enviar las invitaciones con tan poca anticipación! —Gloria, rió—. ¿Dónde voy a encontrar algo decente que ponerme? — Pero el matrimonio es en dos meses —repliqué—. Creo que tienes el tiempo de sobra para comprarte un buen vestido. — Sí, Artur… pero el asado, será el viernes y ¡hoy es miércoles! — Debe de ser un evento de lo más casual…. como suelen ser todas sus fiestas —dijo ahora Gloria, que me dedicó una mirada y mostró una risita entre dientes.
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BIENVENIDO, ESTÁS EN CASA
11/23/2017
Me había decidido por el vestido entero que Ana, incluyó como parte de mi equipaje. En realidad no sabía ni qué ponerme; era pésimo escogiendo ropa para determinadas ocasiones, incluso, cuando iba a cualquier almacén a comprarla, tomaba siempre, la primera que veía. No me descerebraba con el vestuario, pues tuve, desde que tomé conciencia de mi existencia, una despreocupada forma de vestir. Como pude, hice el nudo de la corbata; planché la camisa lo mejor posible y embolé los zapatos, hasta dejarlos brillantes. Usé uno de los perfumes que Ana me había regalado y al escarbar entre las cosas que mi hermana acomodó a la perfección, descubrí una pequeña caja, que tenía una etiqueta con el nombre de Gloria. Al abrirla, encontré una esclava y una cadena de oro; dentro además, se hallaba un papelito con un mensaje que decía: es para Gloria… no cometas la tontería de decirle que es de mi parte. Sonreí y me prometí llamar a Ana, para darle las gracias. Me terminé de alistar y al salir, Abril y Gloria, ya me esperaban. Al verme, las dos echaron a reír. — Goga, ¿estás segura que le recordaste a Artur, que es una comida con tus padres y no un grado, bautizo o… un compromiso? —me sentí avergonzado y dije: — ¿Así de mal estoy? Creo haber hecho bien el nudo de la corbata —de nuevo, las dos rieron. — Mi amor, te ves bien —dijo Gloria que se me acercó—. Incluso, estás bastante atractivo con ese traje, pero… — Pero… ¿es el color de la camisa? No, ya sé… la corbata, el color de la corbata. — No, Artur… vamos a una comida con tus suegros —dijo Abril. — Abril tiene razón, mi amor… no es un funeral ni nada por el estilo. Todos estaremos cómodos, es solo un almuerzo… no te preocupes —y con una tierna sonrisa, me dio un beso,
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A RITMO DE LA MÚSICA
11/23/2017
— Abril, ¿ya estás lista? —quiso saber Gloria, ante la demora exagerada de su amiga. — Solo espera un momento… no puedo salir como una loca. — Parece estar tardando más de lo normal —dije. — Lucas irá —dijo Gloria, con una sonrisa—. Debe de estar echándose una veintena de maquillajes. Después de quince minutos más de espera y de que Gloria fuera en busca de Abril a su cuarto, por fin, esta salía. Se miró una vez más en el espejo y de nuevo, Gloria, tuvo que halarla. — Si hoy no me dice que se sea su novia… lo mato —sentenció Abril. Salimos a toda prisa, pues ya estábamos con media hora de retraso. Tomamos el subterráneo y luego de una hora de viaje, llegamos a la estación de San Martín; Abril, que vio que los muchachos que nos esperaban ya estaban a punto de partir, corrió y desde la baranda, alzando los brazos, exclamó: — ¡Hey chicos… ya llegamos! —el grito surtió efecto, pues Abril, con un ademan, nos indicó que bajáramos. Un grupo de siete jóvenes, amigos del colegio de Gloria y Abril, nos esperaban impacientes; todos, montados en sus bicicletas, armados con sus cascos y vestidos con sudadera. Entre saludos, risas y bromas, pasaron unos veinte minutos, hasta que por fin, unos de los muchachos, atinó a decir: — No nos iremos a quedar aquí, ¿o sí? —todos reímos—. Vinimos a montar en bici y a disfrutar de esta hermosa mañana. — Paolo tiene razón —dijo ahora, una de las chicas. — Dense prisa a alquilar sus bicicletas, muchachos —dijo Paolo, refiriéndose a nosotros.
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Árbol en medio del mar - poema.
11/19/2017
Las hojas han perdido todo su color y el árbol quedó marchito, La lluvia ha cesado y la tormenta se desvaneció. La furia del mar acabó de mutilar la esperanza, Caracoles emergen, buscando nueva fortuna. Un canto a lo lejos, una voz de ensueño, una nota de ensoñación; Los vientos se contraen y las aves vuelan obedientes. Un extraño crujido, la arena en el fondo del océano, Un pequeño habitante, responde al llamado. Ya dejaron de ser tres y ahora hay cientos, miles; La isla se ha teñido de rojo y pequeños farolitos miran hacia el cielo. Una ola que acaricia, una pared de agua que los golpea, La resistencia es obstinada y su fortaleza es envidiable
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Anónimo - poema.
11/19/2017
A medias he bebido de tu amor, Pues tu recuerdo ha sido el único que ha llenado mi vacío. Tan negro ha sido tu recuerdo, Que solo el aroma de tu cuerpo, ha calmado mi desesperación. Dentro de tu cuerpo navegué y bajo tu piel me he deslizado, Pero el ardor que contigo se hacía uno solo, ahora se ha apagado. En mi mente permaneces y mis entrañas se consumen, Mas no puedo olvidarte, pues es tu veneno el que me reaviva. Cada hilo de tus cabellos, cada lunar de tus pechos, cada segundo en tus ensueños, viejos momentos que no regresarán. La humedad debajo de tu ombligo, un susurro en el oído, Tu mano rasguñando mi espalda, disfrutando con ansias.
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Las Aves
10/29/2017
Dos aves influyen en la vida de una pequeña llamada Madeleine.
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TIEMPO DESPUÉS
10/27/2017
Gloria entró al apartamento y yo me quedé inmóvil, justo en la entrada de la habitación que había sido dispuesta para mí; ella dejó sus cosas en el sillón y dio un suspiro, en señal de cansancio. Cuando dio media vuelta, su mirada se cruzó con la mía y no creí posible, dar un paso sin hacer el ridículo. Ella esbozó una enorme sonrisa y el cansancio que segundos antes parecía querer vencerla, quedó a un lado. Entretanto, yo seguía inmóvil. Aún no creía que estuviera en su ciudad, frente a ella. Enseguida, las 19 horas de idas y venidas, llegaron a mi mente y me dije: ¡idiota… claro que estás frente a ella! ¿O es que acaso no la reconoces? Mira su rostro… su cabello y su bonita sonrisa, ¡claro que es ella… tonto! ¡Ve y dile algo… no te quedes como un tontarrón ahí de pie! ¡Vamos… vamos, Artur, rápido! Le correspondí también con una sonrisa y aunque no había visto el gesto de mi cara, sabía que la cara de idiota había salido a flote. Caminé hacia Gloria, pensando en ese breve espacio de tiempo, qué le diría. ¡Qué estúpido soy… Ana, tenía razón! No encontraba las palabras ni siquiera una frase aparente para corresponder a su llegada. Mi mente ahora estaba en blanco; mi corazón se aceleró, pues Gloria, también comenzó a caminar hacia mí, pero ella, se mostraba más decidida. La tomé de la mano y le hice una suave caricia, para luego, posar con suavidad mis manos sobre sus pómulos y darle un tierno beso —nuestro primer beso—, que ella correspondió con la misma ternura. — Te extrañé —dijo ella. — Yo también —dije—. Extrañaba esa hermosa sonrisa en tu rostro —Gloria, sonrió. — Me siento apenada contigo por no haber podido ir a recogerte… debes disculparme —dijo Gloria, con desmesurada ternura. — La culpa ha sido del mal tiempo —repliqué riendo—; además, tenías que estar presente en esa reunión. — Qué pena, mi amor… pero ni siquiera he preguntado si has comido algo. — Si lo hizo —dijo Abril, desde la entrada de su cuarto y que con la puerta entreabierta parecía haber estado mirando desde hacía un rato. Gloria y yo, echamos a reír. — Sí, es verdad —me limité a decir. — Pero tranquila Goga, no lo llevé a comer carne —replicó Abril, que sonrió; de nuevo, nosotros reímos—, ese privilegio desde luego, lo tendrás tú —añadió.
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19 HORAS
10/27/2017
Ana parecía estar más emocionada que yo, por el viaje. Ella había sido la encargada de escoger mi ropa y hasta hizo que le prestara atención por más de media hora, para grabarme cómo y con qué debía colocarme cada prenda; preparó además, un vestido entero y una corbata. Tuvo también la amable desproporción, de obsequiarme dos nuevos perfumes, según ella, para causar no solo sorpresa, sino mayor impacto. Me sermoneó durante otro tanto, sobre cómo debía afrontar mi encuentro con Gloria —como si yo no supiera del amor— y de cómo debía ser mi reacción al verla. A escondidas, compró un obsequió para Gloria, que vine a descubrir, tres días después del extenuante viaje. — Estás listo, ¿cierto, Artur? —quiso saber Ana. — Si tengo en cuenta que tú has preparado casi todo lo de mi viaje… ¿debo estarlo? — Por supuesto, tontarrón —replicó Ana, que me dedicó una sonrisa. La maleta estaba lista, aunque tuve que oponerme a la extremosidad de Ana, que quiso añadir otro par de maletas más, a mi ligero equipaje; pero al final, tuvo que limitarse al pequeño espacio, que debo confesarles, parecía más un sombrero de mago que una maleta, pues ella hizo entrar ahí, cuánto se le ocurrió. Como dictaban las normas de la aerolínea, hice mi registro cuarenta y ocho horas antes, por tratarse de un vuelo internacional. En cuanto a mis padres, solo a mi madre, le di algunas luces del motivo de mi viaje, mientras que a mi padre, me limité a decirle que realizaría un congreso, relacionado con las nuevas tendencias del derecho. Entretanto, al señor Danilo, fue fácil convencerlo, pues envuelto con las mismas razones que le di a mi padre, me concedió un permiso, por el nada despreciable lapsus de dos semanas, claro está, con la promesa de reponerlos, cuando regresara. Eso sí, aquel acuerdo quedaría entre los dos, pues lo que menos quería él, era que medio edificio se enterara que concedía permisos sin ningún fundamento legal y solo por mera estima.
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MANTENTE COMO UNA ESTATUA
10/06/2017
Me di por bien servido, pues esperaba de su parte un regaño desmedido o algún tipo de reseña, que manchara mi hoja de vida en la academia. Eso sí, la señorita Ashanti, nos pidió que nos quedáramos a un lado y nos mantuviéramos como estatuas, lo que causó gracia a los demás compañeros. Marginados a tener que hacer de espectadores, vimos como uno a uno de nuestros compañeros, fueron introduciendo su mano en la pequeña bolsa de tela; algunos sonreían complacidos, otros orgullosos del papel que les había tocado, mientras que otros tantos, parecían estar más bien, inconformes por su personaje. — En treinta minutos comenzamos… por ahora muchachos, vayan a cambiarse, sus vestidos están detrás del telón —maldita suerte la mía, pensé y aquel pensamiento, pareció haber sido escuchado por la señorita Ashanti, pues me dedicó una mirada que ponía al descubierto el pesar que sentía, por permitirnos perder tan emotiva oportunidad. Nosotros los relegados a las gradas, convenimos en que era innecesario acompañar a nuestros compañeros a disfrutar de la sensación de colocarse por primera vez, vestidos para una demostración y estuvimos de acuerdo, en que aquel castigo, era una consecuencia más de nuestra irresponsabilidad. Sin decir una sola palabra, cada uno aprovechó para digerir el sentimiento de culpa y vergüenza, que se acrecentó aún más, cuando vimos a los primeros compañeros salir sonrientes luciendo sus prendas.
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Los generadores aleatorios pueden ser útiles para encender la chispa de la creatividad. Últimamente estuve recopilando algunos que me ayudaron a crear varios relatos cortos de terror y misterio. El generador que presento ahora es muy entretenido y trata sobre las relaciones de nuestros personajes. El funcionamiento es sencillo, se ingresan los nombres de los personajes separados por comas y al darle clic en “generar relaciones” se generarán 5 relaciones aleatorias entre ellos. Generador aleator
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Algunas de las historias de Lovecraft tienen lugar en pueblos pequeños, con pobladores extraños y características inusuales. Hace unos días escribí un documento con descripciones, lugares y personajes que podrían aparecer en un cuento corto de misterio y terror. Luego se me ocurrió que podría ser interesante elegir varios elementos al azar e intentar organizar una trama. El resultado fue muy divertido, por lo que decidí realizar este generador aleatorio específicamente para pueblos que podrían a
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INEVITABLE RUPTURA
09/27/2017
La última vez que tuve la oportunidad de hablar con Elena, nuestra conversación había dado un giro y terminó por convertirse en algo trivial y no sería hasta años más tarde, en el que nuestras vidas se volverían a cruzar. Esa tarde, ella me confirmaba que en tres semanas, partiría a Australia. Los siguientes días en el trabajo, serían perturbadores; no solo porque tendría que vivir con el recuerdo de no volver a verla y sentir su ausencia, sino que además, tendría que soportar la sonrisa burlona por parte de Amanda. Estaba seguro que un gran esfuerzo de mi parte, hubiera atraído de nuevo a Elena hacía mí, pero ello, hubiese sido solo un acto de egoísmo con ella y con la oportunidad tan maravillosa que tenía para su futuro. Desistí de inmediato de lo anterior y tuve que vivir y resignarme, ya que hay determinadas circunstancias de la vida, en las que nuestros caminos de manera inevitable, se bifurcarán. Era mejor así: que ella siguiera con su nueva vida y yo continuara con la mía.
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