“Mieux vaut être tête de chat, que queue de lion”.
Seguía estirando la masa sobre la encimera cuando, de repente, sonó el teléfono. Lo llamaba su madre. Pretendía acaso asegurarse de que la receta familiar de los mazapanes fuera cumplida a rajatabla, sin variar el procedimiento y los ingredientes que habían empleado su madre, su abuela y las madres de las madres que partieron por la línea del tiempo y los cauces del olvido. Siempre hay quien urge de atención en el momento más inoportuno, como n
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