PREGUNTA EN EL ASCENSOR (IV) El ascensor necesitaba un confesor, un psiquiatra o un exhorcista, pero rápido, porque sufre vértigo vital. Escuché un siseo y sujeté las puertas del ascensor. A trompicones se metió en la cabina una señora armada con un carrito de niño que me empujó y aprisionó contra uno de los ángulos […]
All rights reserved