He despertado por alguna razón en una habitación en la penumbra de un raro atardecer. Las cortinas abiertas dejan entrever por la ventana una tarde fría, gris y triste. Me siento entumecido de pies a cabezas. No recuerdo haber consumido drogas o alcohol la noche anterior. De hecho, no recuerdo haberlo hecho durante muchos meses. Mi único vicio es el cigarrillo. Detrás de esta cortina de humo impuesta por la memoria, los recuerdos se fragmentan como trozos de cristales desperdigados por todos lad
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