para Ale
Por la mañana, Ale me ha dicho que se casará con Jacobo, me lo ha dicho entre lágrimas y sollozos mientras conducía por Eduardo Molina. La miré por un instante. “¡No sé qué sucedió, ni siquiera sé si es tuyo o de él!, ¡no sé cómo pudo pasar!”, dijo, limpiándose el llanto. Le pregunté si estaba segura. “Ayer fui con el doctor”, dijo calmada, suspirando, mirando hacia la calle. Vi a la gente a nuestro alrededor, me pregunté si alguien tendría un problema similar al nuestro. Ale tenía esa
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