Te pienso, como lo más preciado que podemos desear, a la vez de, como lo que no se ha tener jamás. Aquello que, hace una montaña de horas inertes y apiladas, vivimos cual sueño hecho realidad y que en aquel entonces fue, camino y cobijo, albedrío y guarida, bosque y arena, nubes y estrellas, ritmo y quietud, agua y sed, pero… que ya no lo es.
Sin embargo, te ambiciono, te alucino y te quiero, como si todo hubiese sucedido ayer, como si el sueño pudiese repetirse, como si en cualquier instante f
All rights reserved