A los pies de la majestuosa sierra de la Cruz, en el concejo de Teverga, se abre Cueva Huerta, como una boca de piedra que exhala el aliento de la tierra, respirando con la humedad de los siglos.
No es la más célebre de las cuevas asturianas, ni la más visitada, ni la más accesible, pero precisamente por ello conserva un misterio más puro, intacto. Cueva Huerta pertenece a otra estirpe: la de los refugios secretos, donde el tiempo avanza con la lentitud de las filtraciones calizas.
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