Valeria Cardoso se ve obligada a entrar al mundo de los vivos al que no pertenece, porque ella se siente más a gusto en la morgue destripando cadáveres que persiguiendo a sus asesinos. En búsqueda de la reconciliación con su madre ― que la tuvo en internados desde los ocho años de edad― se convierte en inquilina de su casa de huéspedes en la colonia Roma y entra a trabajar co-mo agente investigadora a la Policía Judicial del Distrito Federal. La obligada convivencia con un manojo de machos retrógradas y albureros; con Xavier, el enigmático inquilino de 27 años, por quién entra en competición con su progenitora; con Amaranta, un travesti bien dotado que le hace perder la cabeza; y la incansable búsqueda del hermano que fue secuestrado al nacer y del que ni siquiera sabía de su existencia, la hunden en un torbellino febril donde el principal objetivo es atrapar al "matameretrices" de la merced que, a principios los 90´s, mató 21 prostitutas en el centro de la ciudad.
Una detective que conversa con las moscas, otro que sentó las bases del crimen organizado al servicio del estado en la época del Durazo. Una ninfómana psicótica, que usurpa la identidad de divas cinematográficas. Un nazi que decide vaciar los archivos de su memoria y presentar pruebas de que ¡Hitler era judío! Jack Unterweger, un estrangulador desalmado que es liberado en Viena por méritos literarios, en paralelismo con un asesino serial mexicano devoto y considerado, que redime a las putas y las presenta como si fueran santas; un pintor misterioso que decide inmortalizarlas mientras traduce la autobiografía Jack. Un travesti apuñalado que atestigua que los crímenes del gobierno son legítimos y revocables. Un secuestro accidental que estaba anunciado por un brujo de Catemaco. Un hermano que se oculta en el cuerpo de una niña y por eso no puede ser encontrado. Una legión de abusadores que en nombre de Cristo y con encubrimiento del vaticano, forman una red de pedofilia mundial. Personajes churriguerescos, perversos o atormentados, dan vida a un mundo surrealista, carnavalesco y absurdo, pero terriblemente humano, donde la pobreza nacional y la corrupción del gobierno son el menor de los males, el verdadero meollo de asunto son la falta de identidad, los traumas infantiles y la injusticia divina.
Crímenes a la Mexicana I, es la primera saga de una novela cuyo engranaje perfecto en la rueda de la fortuna nacional ―en una época donde el que estaba sentado en la silla presidencial había cometido su primer asesinato a los 4 años― sigue las peripecias de la investigadora de homicidios Valeria Cardoso, quien logra demostrar que en nuestro país la perversión es un paradigma y es el único lugar donde ser un hijo de la chingada, puede afirmarse con orgullo.
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