Esta es la historia de un joven de 18 años nacido y criado en una granja, en un pueblo del interior de Galicia. Su ambición es "salir" de allí y vivir en la ciudad, tener otro tipo de trabajo (de oficina) y dejar atrás su vida de pueblo. Por esto, decide ir a estudiar a Madrid, vivir en el centro y disfrutar del ruido, salir, conocer gente, y estudiar una carrera como administración de empresas. Lo que vemos a partir de que llega el primer día a Madrid que es un caos todo. La gente va acelerada, ir en metro es complicado, la gente no es educada y ayuda poco, la casera del piso compartido que alquiló desde Galicia es antipática y solo quiere que no hagan fiestas, cuiden el piso y paguen cada mes a tiempo. Sus compañeros de piso van a su "bola" y no consigue hacer amistades, solo personas conocidas. Igual en clase. Cuando lleva ahí 8 meses, juega a la lotería y le tocan 8 millones de euros. Guarda el boleto en un libro de su estantería, y cuando sale a la calle a pasear para aclarar sus ideas, le atropella un coche y entra en coma. Obviamente, los padres de él van a Madrid a estar junto a él todo lo que puedan. Su hermano también viene unos días después, porque alguien tenía que cuidar la granja. El hermano odia Madrid, no entiende las prisas ni la mala educación, por eso está solo unos días y se vuelve a Galicia. El padre va y viene todo lo que puede, y la madre no se separa de él. Aquí, es importante aclarar que los boletos de lotería tienen una caducidad de 3 meses. Saltamos al día 89 de esos 90 días, cuando el hermano viene de nuevo a Madrid para estar con su madre y su hermano, al que quiere mucho, eso sí. Y aquí es donde viene el giro. El protagonista despierta, pero no recuerda nada del boleto, ni del accidente. Ese día 89, el lector tiene que vivir una tensión que en realidad no hay, porque nadie sabe nada del boleto y él no se acuerda, pero el lector sí. Pasa ese día, y despierta el día 90, todavía sin recordar nada. desayuna, y mientras está en medio de un bocado, le cambia la cara y recuerda todo de golpe. Desesperado y nervioso, se lo cuenta a su madre y a su hermano. Y ahora cambiamos de protagonista, porque es el hermano el que tiene que tomar las riendas de la situación. Recordemos que el hermano odia Madrid y la gente de allí. Sale corriendo al piso compartido, tiene que convencer a la casera para pasar al dormitorio de él. La convence, pero ahora tiene que hablar con el que ocupa la habitación, quien no le hace ni caso, y él se cuela para buscar el libro, el cuál no encuentra. El nuevo inquilino cambió la decoración porque no le gustaba. Vuelve a hablar con la casera para encontrar ese libro, y ella le dice que el libro debería estar en el trastero, pero no le quiere dar la llave. Vuelve a hablar con ella para convencerla, inventándose una historia sobre la importancia de ese libro para su hermano, y consigue bajar con ella al trastero. Buscan y buscan entre las cajas, y por fin lo encuentra. Coge el boleto y sale corriendo, tirando el libro al suelo. Ahora tiene que ir a la administración central de la lotería nacional para cobrar un boleto tan grande (esto tengo que corroborarlo si es así). Y ahora le pasa de todo, se convierte en un historia de un hombre contra una ciudad. Entra en un taxi tan nervioso que el taxista no se fía de él y acaban discutiendo, y le echa del taxi. Va al metro y como no entiende cómo funciona, acaba saltando el torno, y la policía que estaba ahí sale corriendo detrás de él, e inician una persecución. Ante las prisas, se mete en el primer vagón que ve.. y resulta que va hacia el lado contrario donde debería. Cuando se quiere bajar de la estación, ve policía y no se atreve, por lo que se aleja más todavía... acaba bajando en una estación y ahora está muy lejos de donde quería ir. Corre desesperado y se cruza con un grupo de chavales con los que se mete en una pelea, le llegan a dar una paliza... sigue corriendo, y la policía le para por ver sus "pintas", pero cuando intenta explicar lo que ha pasado, no le creen y consideran que es un violento y drogadicto, por lo que intentan detenerle... pero escapa. La administración cierra a las 15h, y son las 14.35h. Le siguen pasando más cosas que tengo que pensar. Coge un taxi de nuevo, pero hay un atasco impresionante, porque hay una manifestación en el centro, por lo que decide volver a correr. El caso es que consigue llegar a la administración a la 14.55h. Y les explica todo, pero no encuentra su cartera, por lo que no tiene su DNI, el cuál es imprescindible para cobrar el boleto. Y cuando va a salir por la puerta, recuerda que cuando la policía le paró, sacó su DNI de la cartera, y al escapar lo cogió y lo guardó en otro sitio, sin meterlo en la cartera, por lo que en el último segundo, presenta el DNI y puede cobrar el boleto.
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