Letra musical original perteneciente al movimiento QNM (Que Nos Mantengan), inspirada en el Manifiesto para la Humanidad. La composición desarrolla una reflexión crítica y simbólica sobre el saqueo histórico y contemporáneo de los recursos naturales del Perú y del mundo, afirmando el derecho colectivo de los pueblos sobre su riqueza y soberanía.
La letra se fundamenta en principios bíblicos, especialmente en pasajes que distinguen entre el poder terrenal y el poder divino, la dignidad humana y la autoridad espiritual sobre la creación, tomando como referencia Mateo 22:21, Génesis 3:14 y Lucas 10:19. A través de un lenguaje poético y reivindicativo, la obra afirma que la riqueza y los recursos pertenecen al pueblo por derecho histórico, moral y espiritual.
La canción propone un mensaje de conciencia, dignidad y liberación, declarando que los pueblos no son esclavos sino dueños de su destino, y que la patria y la creación no se venden, sino que se honran.
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