Son estampaciones dotadas de la temática marina, pero con una técnica y un trasfondo diferente.
Estas obras son las más diferentes de todas, de echo quería que así fuera, representan cuestiones profundas entre los animales y el ser humano, sobre todo porque tanto los animales como los seres humanos tenemos en común la efimeridad de nuestra existencia. La vida y la muerte están estrechamente vinculadas, lo que nos recuerda la fragilidad de la propia existencia, propia y ajena. Y por otro lado, represento también el consumo excesivo de animales por parte de los seres humanos, señalando las prácticas de la industria cárnica y el impacto que tienen en los animales y en el medio ambiente. Este aspecto de la obra puede invitar a reflexionar sobre la ética del consumo de carne y sobre las consecuencias negativas de la explotación animal para satisfacer las demandas humanas. Plasmar el corazón de una ser ya fallecido, hace que la existencia de ese ser no se convierta en un producto del abuso por parte de los seres humanos hacia el planeta.
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