Tornemos a ser alocados
¿Has oído alguna vez de la tierra, su canto,
y el aroma, que nos regalan los pinos,
y de los seres que habitan la tierra, su llanto,
y beben, de la greda sus vinos?...
¡Pierden el rumbo y su nobleza,
sin catar los manjares divinos!.
¿ As sentido alguna vez, las asperezas
de cuando te vieron llegar, y huyeron... ,
y solo quedaste, y a pesar de ello, con encanto,
tus deseos soñados se cumplieron?.
Porque el Sol nos alumbra, con su manto,
y brotamos en la tierra como flores,
¡si al final todos iremos, a terreno santo,
sin importar como sean los colores!.
Quedan los campos sembrados,
brotan de ellos dolores,
y también, se oyen cantar en los prados
los alivios de los ruiseñores.
Tornemos a ser alocados,
disfrutando el minuto y sus vibraciones.
¡Que el destello amanece dorado,
consuelo para las heridas, de los corazones!
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