Lavar el coche es una de esas cosas que siempre tengo que hacer (en el sentido de que siempre lo tengo pendiente), porque no es que no tenga tiempo, es que el tiempo se lo voy dedicando a otras cosas que ocupan un lugar más alto en mi lista de prioridades, como jugar con mis hijos o ver aparearse a un par de caracoles. Por eso mi coche, en su estado normal, es una cajita rodante de desorden, perfecta representación en miniatura del enorme caos que en general rige mi vida.
Pero hoy, con esto de
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