Voy a vestirme de lunacristal
aguantaré su mirada
hasta que como un volcán
me haga temblar...
Desnuda sin máscara, sin nada que tapar
mis carnes serenas,
sin titubear, se dejarán mirar.
Despojada de mis trapos,
como aquel día que nací.
De su mano, la mejor guía
la que no miente
la que me dice como hago
y hacia dónde ir
Ella sabe de mi pálpito
y al mirarla no le puedo mentir
ni ella, me miente a mi.
Su mirada es una sacudida
el huracán que me advierte
que me aviva para partir
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