Cada tarde a esta hora,
me adentro en tu sangre,
la que avanza a raudales,
la que bebe los pájaros de la media tarde
y finalmente se cuelga del silencio
que regurgitan los crepúsculos.
Cada tarde a esta hora,
en el momento
en que el cielo se cubre de plomizos osos,
en que tomo las estrellas de a puñados,
construyo una nao
y atravieso los repliegues
y soñadores y furiosos rápidos
de tu sangre.
Sé que hay un sol brillante en medio del crepúsculo
Sé que la luz resplandeci
All rights reserved