Renzo se acomodó la chomba, se bajó los pelos que el viento había alborotado, respiró hondo y cruzó la calle resuelto. Hace meses que día a día se cruza con Mariana. Mañana tras mañana desayunan juntos. Ella le sonríe siempre, y le alcanza la panera. Mariana tiene el pelo largo y enrulado, ojos color miel y una sonrisa que ilumina. A los ojos de Renzo es una princesa. Hace un par de meses que Renzo se dio cuenta que el motivo por el que todas las mañanas se levanta, se viste y sale, es Mariana.
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