Estaba cansada de caminar. Había recorrido mucho desde su casa, por lugares oscuros y ocultos. Siempre alerta, siempre vigilante. Pero aunque ahora estaba en el túnel más oscuro y empinado que había visto, y que el suelo fangoso bajo sus pies parecía impregnar con aromas nauseabundos todo su cuerpo, seguía adelante. Confiaba ciegamente en que hallaría lo que necesitaba, que encontraría alimento. La cerrada oscuridad del túnel comenzó a corromperse. Los negros absolutos se fueron destiñendo en gr
All rights reserved