Gibran la abrazó fuertemente, no quería perderla jamás. Ni ella a él. A unos cuantos metros, cerca de ellos, había un grupo de chicos junto a una fogata, aquel grupito parecía festejar algo. Era el momento que estaba esperando. […] Después de esperar tantos años para reencontrarse, el reencuentro les sabía a gloria, ambos esperaban no notar nunca un sabor amargo de parte del otro.
All rights reserved