Emma es una chica dulce e ingenua que viaja a Londres para pasar unas vacaciones con su novio, Oliver. Lo que ella espera es disfrutar de unos días de ensueño, pero eso se ve truncado cuando la persona que dice amarla, intenta golpearla.
Emma se da cuenta de cómo todo puede cambiar en un segundo; aparece un chico que no duda y la defiende, su novio la abandona y queda en Londres sin dinero, sin documentos y sin saber dónde pasar la noche.
Hero ofrece su ayuda y la lleva a su apartamento, le da espacio y tiempo para que ella pueda pensar bien las cosas... Pero lo más importante que él puede ofrecerle es su compañía y una muy grata según va viendo Emma.
Él gana su confianza con pequeños y hermosos detalles, cosa que lleva a Emma a reflexionar acerca de la relación en la que estaba y cómo habían señales tóxicas pero nunca las vio.
Cuando Oliver la llama y le ruega por una oportunidad, se deja llevar por el corazón y acepta, pidiéndole un día para pensar y estar tranquila. Esa noche ella habla con Hero y a pesar de las advertencias que él le dio, ella se mantiene firme, creyendo que es su deber apoyar a Oliver en sus malos momentos, como son los ataques de ira e inocentemente confiando en que él cambiará.
En la madrugada Oliver aparece en el apartamento junto a otros hombres y atacan a Hero, secuestrando así a Emma.
A pesar de la difícil situación, Hero arma un plan con sus amigos y logra rescatarla.
Después de eso, Emma comienza su proceso de sanación y es allí donde nace un romance entre los protagonistas, demostrando que es posible tener un amor sano y real.
Todo parece ir bien... Se han librado de Oliver, han aceptado sus sentimientos y están felices el uno con el otro, pero el destino les tenía un final que jamás esperaron y del que Emma se arrepentirá toda la vida.
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