Aquella mañana de mediados de agosto, Hiroki se sentó, ensimismado, frente un bello paisaje de lavanda en flor, sujetando una taza de chocolate caliente entre sus manos. Aquella noche, volvería a ver a Kaori. Apenas se habían conocido pocos días atrás, recorriendo en peregrinaje el Camino de Kumano; sin embargo, los escasos días que habían pasado juntos habían significado mucho para ambos.
All rights reserved