Un incipiente rayo de luz me despertaba esta mañana, cosa poco extraña si tenemos en cuenta que duermo con la persiana levantada y es que como es usual oírme decir "las buenas costumbres no hay que perderlas" y esta táctica la he copiado de Arielita. Debo de reconocer que me hace comenzar el día con otro parecer, me resulta un plácido amanecer el que sea la luz del nuevo día la que me de la bienvenida.
Aún así y pecando de algo de pereza he pestañeado unas cuantas veces antes de decidir ponerme
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